Juan Ramn Jimnez: Platero y Yo 

Platero es un burro pequeo, peludo, suave; tan blando por fuera, que se dira todo de algodn, que no lleva huesos. Slo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro! 

Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozndolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: "Platero?", y viene a m con un trotecillo alegre que parece que se re, en no s qu cascabeleo ideal... 

Come cuanto le doy. Le gustan: las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de mbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel... 

Es tierno y mimoso igual que un nio, que una nia...! pero fuerte y seco como de piedra. Cuando paso sobre l los domingos, por las ltimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirndolo: 

"Tiene acero..." 

"Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo..." 

Qu alborozo en el jardn! Los nios saltaban, tocando las palmas, arrebolados y rientes como auroras; Diana, loca, los segua, ladrndole a su propia y riente campanilla; Platero, contagiado, igual que un chivillo, haca corvetas, giraba sobre sus patas, en un vals tosco, y ponindose en las manos, daba coces al aire claro 
y tibio... 
